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Artículo de opinión

“Citius, altius, fortius”

22 abril, 2020

“Más rápido, más alto, más fuerte”: el conocido lema de los Juegos Olímpicos. La frase que el Barón de Coubertain pronunció en la inauguración de los primeros Juegos de la Edad Moderna, en Atenas, en 1896. “Más rápido, más alto, más fuerte”: no hay límites. Siempre se puede lograr más; siempre se puede llegar más lejos; hacer cosas que nadie hizo antes.

Los que ya tenemos unos años tenemos en la cabeza algunos sonados récords que ya han sido rebasados: 

  • Los increíbles 8,90m de salto de longitud de Bob Beamon, sólo superados por Mike Powell tras la friolera de 23 años (1991), con 8,95m.
  • Los 8,96 segundos en los 100m lisos de Carl Lewis, en 1991, una marca superada varias veces, hasta quedar fijada en los estratosféricos 9,58 segundos de Usain Bolt, en 2009.
  • Abebe Bikila, el famosísimo etíope que corría descalzo, marcó 2 horas 12 minutos y 11 segundos en la maratón de 1964, marca ya muy superada por el keniano Eliud Kipchoge, con sus 2:01:39 (si no consideramos la marca por debajo de dos horas que logró el pasado año, al no haberse catalogado como oficial).

A pesar de que algunos récords fueron inalcanzables durante muchos años, siempre hubo alguien que logró hacerlo más rápido, más alto, más fuerte…

Este lema no sólo es aplicable al mundo deportivo, sin duda lo es a la mayoría de los aspectos de la vida y a él tampoco se sustrae el ámbito de la Protección Contra Incendios. Veamos dónde están nuestras fronteras:

Los mismos que recordamos a Bob Beamon o Carl Lewis (llamémonos benevolentemente, gente experimentada) tenemos grabadas en nuestra cabeza las plusmarcas mundiales de la Protección Contra Incendios. Cifras como 13,70m, K360, 12m, 9m2, 80 m2, 3.720 m2, 1.000 unidades, etc. son parámetros que se consideraban máximos absolutos pero… ¿siguen siéndolo?

Más alto… 

Empecemos por el primero. Históricamente, la mayor altura de protección de un almacenamiento mediante rociadores en el techo, los famosos ESFR, los Serguéi Bubka (ahora Armand Duplantis, nada permanece…) de la protección contra incendios, era 13,70m. Esta gran marca, insuperable durante muchos años ha sido rebasada por rociadores que son capaces de llegar más arriba, los rociadores de almacenamiento K28, que pueden proteger almacenes con altura de techo hasta 16,8m. y almacenamientos de hasta 15,2m. 

Cambiando de “disciplina”, en la detección automática también existían, históricamente, récords inalcanzables. Los famosos 12m de altura eran la cota máxima que se podía proteger por tabla con detección de humos. A partir de ella, la funcionalidad de los sensores no era adecuada. Afortunadamente esa marca cayó hace tiempo y ahora disponemos de barreras de humos que son capaces de alcanzar 25m de altura (con permiso de la estratificación…) y detectores de aspiración de cámara de niebla que se defienden en alturas de más de 30m (o incluso más).

Más fuerte…

Enlazando con la plusmarca anterior, el campeón de decatlón de los rociadores de techo para almacenamiento fue durante muchos años el ESFR K25 (360 – sin duda, el más fornido de todos -). Años después, los rociadores K28 (400) y el muy novedoso K33 (¡480 nada menos!) le han dejado bastante atrás. 

Los 80m2 que cubría un detector de humos convencional, son ahora más que superados por los 1600m2 que podría llegar a cubrir una barrera de detección.

Los 1000 rociadores que, como máximo, podían alimentarse desde un puesto de control quedaron superados por los 9.000 m2 por puesto de control (cota que puede albergar muchos más de 1.000 rociadores en función de su distribución). Aunque el récord normativo lo bate FM 2-0, que no impone restricciones en cuanto a superficie cubierta, siempre que los pulmones (el cálculo hidráulico) lo permitan.

Más rápido…

Continuando con la detección, los diferentes sistemas han batido récord tras récord en los últimos años. Cada vez son más sensibles, cada vez son más rápidos… La sensibilidad de un detector, que se define por el porcentaje de oscurecimiento por metro (%osc/m), era del 5% osc/m en el caso de los detectores puntuales; los detectores actuales, más avanzados, llegan a sensibilidades de 0,06%, y los de aspiración pueden alcanzar cotas del 0.0015% (en función de su número de orificios). 

“Más rápido, más alto, más fuerte”: una máxima que no perdemos de vista en Cottés luchando por rebasar nuestras mejores marcas. Nuestro almacén protegido de mayor superficie (65.000 m2), el más alto (36m), el más frío (-25ºC); nuestro riesgo más grande protegido (160.000 m2), nuestro número de clientes (más de 1.500), nuestro cliente más lejano (8.000 km).

Disponemos de las fortalezas necesarias para la superación de las mejores marcas: voluntad, talento y esfuerzo. Es por ello que tenemos la certeza de que, con vuestro apoyo, nuestros atletas seguirán ganando competiciones y batiendo récords.

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