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Grupo de presión contra incendios: componentes, funcionamiento y normativa

Si los sistemas de protección contra incendios fueran un ser vivo, sin duda el grupo de presión contra incendios, también conocido como grupo de bombeo, sería su corazón. 

¿Qué es un grupo de presión contra incendios? 

El grupo de presión contra incendios es el equipo o equipos encargados de proporcionar el caudal de agua necesario para los sistemas de protección contra incendios de un determinado establecimiento. Este caudal, además, debe ser suministrado en unas condiciones de presión e inmediatez muy exigentes, de manera que los riesgos estén correctamente protegidos.

En este sentido, el grupo de presión contra incendios aporta el líquido que necesitan los bies o bocas de incendios, hidrantes y rociadores, entre otros. Así pues, los grupos de presión contra incendios se refieren a los equipos indispensables para controlar y poner fin a las llamas en estado avanzado, en el momento en el que el papel de los extintores ya no es suficiente.

Los grupos de presión contra incendios se encargan de proporcionar el caudal de agua necesario para los sistemas de PCI

Cuando se produce un incendio, los sistemas de extinción (automáticos o manuales) demandan una determinada cantidad de agua para hacer su trabajo. Esa demanda debe ser atendida de forma automática, no puede requerir la intervención manual de un tercero. Cuando se requiere un sistema de extinción, se necesita “ahora” y se necesita “completo”.

Por ello, el grupo de presión contra incendios debe ser capaz de entregar todo el caudal necesario y toda la presión necesaria en el momento justo en que se necesita.

Componentes de un grupo de presión contra incendios

Cabe mencionar que los elementos que componen los grupos de presión contra incendios, varían en función de las necesidades de cada instalación y la normativa que regula cada espacio. Los grupos de bombeo, casi en todas las ocasiones, están formados por 2 ó 3 bombas principales:

1. Bomba principal

Suministra el agua necesaria para la instalación, siempre con el caudal y la presión adecuadas. Una vez en funcionamiento, solamente se puede parar manualmente, incluso cuando ya no es necesario el uso de agua.

2. Bomba de reserva

Este elemento sustituye a la bomba principal, en caso de rotura o avería. Cumple las mismas características de la bomba principal, a excepción de su accionamiento, cuyo sistema es independiente del que acciona la bomba principal.

3. Bomba auxiliar

También conocida como bomba Jockey, es un equipo de mantenimiento de presión en el día a día. Las posibles pequeñas pérdidas de presión por fugas, o necesidades de agua que no sean de gran envergadura, pueden ser satisfechas con esta bomba, de arranque y parada manual. Su función es mantener toda la instalación a un nivel de presión relativamente constante y, por supuesto, superior al de arranque de las bombas principales.

Referente a estos elementos, hay que señalar que en el caso de un grupo de 2 bombas, cada una de ellas es capaz de entregar el 100% de las necesidades. De esta manera, una de ellas podría fallar y, aún así, el riesgo estaría completamente protegido.

En el caso de un grupo de 3 bombas, cada una de ellas es capaz de entregar el 50% de las necesidades. De este modo, igualmente, una de ellas podría fallar, pero aún así las otras dos serán capaz de proporcionar la totalidad de caudal necesaria para el riesgo.

La decisión de arrancar una u otra bomba viene dada por la regulación de los llamados “Presostatos de arranque”. Cada una de las bombas tiene una pareja de presostatos (sensores de presión), que se regulan de manera que, cuando la presión baja por debajo de un determinado umbral, la bomba recibe una orden de arranque. Habitualmente, la primera de las dos o tres bombas principales se regula para que arranque cuando la presión se haya reducido al 80%, mientras que la segunda arrancará cuando la presión baje por debajo del 60%. De este modo, se evita el arranque intempestivo de ambas bombas, salvo por supuesto que una de las dos falle o no trabaje convenientemente.

Cuando se produce la orden de arranque de una de las bombas principales, ésta arrancará al 100% de su velocidad, y lo hará de forma automática, pero no parará salvo que, manualmente, alguien manipule su cuadro de control. Por tanto, la bomba principal nunca parará automáticamente. Lo principal es preservar la seguridad del riesgo, aún incluso si la bomba puede sufrir alguna avería al hacerlo.

4. Cuadros eléctricos de control

Son los elementos encargados de generar los automatismos, así como de recoger las señales técnicas de las bombas y transmitirlas a la central de incendios. Generalmente, cuentan con transformador, fusibles de protección, protectores magnetotérmicos, batería, cargador de batería, contactores, bornero de conexiones y sirena.

5. Presostatos

Como hemos indicado anteriormente, son interruptores automáticos que actúan según la presión. Su objetivo es ordenar la puesta en marcha de las bombas, actuando según la presión.

6. Depósito

Debe tener la capacidad suficiente para abastecer el agua necesaria. En función del riesgo, la reserva de agua se dimensiona para proporcionar el caudal requerido durante una hora, 90 minutos o incluso 2 horas. El depósito de agua, convenientemente dimensionado, es fundamental para la protección del riesgo.

Este elemento cumple la función de controlar que la bomba Jockey funcione correctamente y no se encuentre continuamente arrancando y parando (provocado por posibles fugas). Además, también controla los cambios bruscos de presión.

7. Válvula de seguridad

Su trabajo es evitar que la bomba principal trabaje a caudal cero. Para ello, permite la salida de una pequeña cantidad de agua que sirve para refrigerar la bomba y evitar los daños por exceso de temperatura.

Así mismo, la valvulería y tubuladuras de la sala de bombas debe realizarse siguiendo los criterios de dimensionado hidráulico y supervisión necesarios para que todo funcione a la perfección y esté listo para dar servicio en el momento, siempre inesperado, de un incendio.

La importancia del mantenimiento de los grupos de presión contra incendios

Para asegurar el correcto funcionamiento de una instalación contra incendios, el mantenimiento es fundamental para detectar posibles averías antes de que se produzcan y, en caso de fuego, pongan en peligro a las personas y los bienes.

El mantenimiento es clave para subsanar posibles averías y garantizar la seguridad

Así pues, es clave revisar los grupos de presión y los sistemas con los que están conectados. Con todo, lo recomendable es realizar estas comprobaciones de forma trimestral y semestral, reservando una comprobación anual para analizar el sistema con mayor profundidad. Esta periodicidad la establece el RIPCI y contempla las actuaciones mínimas del mantenimiento de los sistemas contra incendios que deben realizarse por técnicos autorizados.

¿Qué normativa regula los grupos de presión contra incendios?

Para regular la instalación, uso y mantenimiento de los grupos de presión contra incendios el RD 513/2017 es la normativa que se usa como referencia y, por supuesto, la UNE 23500, correspondiente a los abastecimiento de agua contra incendios. El RD 513/2017 regula las instalaciones contra incendio y, específicamente, hace mención a las normas UNE que desarrollan las condiciones técnicas para el diseño e instalación de los sistemas.

Con todo, los grupos de presión contra incendios son equipos diseñados para garantizar las necesidades de agua según los parámetros establecidos para cada instalación.

En Cottés, somos especialistas en materia PCI

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