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Tipos de rociadores automáticos y la importancia de su mantenimiento

Luis Miguel Navarro

KAM Service Madrid

Un elemento fundamental en la protección contra incendios son los rociadores automáticos de agua o sprinklers. Sirven para evitar incendios en todo tipo de edificios y juegan un papel fundamental a la hora de detectar conatos de incendios y apagarlos con agua e, incluso, controlarlos. Cabe mencionar que los rociadores son dispositivos ideados para activarse a determinadas temperaturas, descargando el agua necesaria para reaccionar  a las llamas. 

Por ello, los rociadores automáticos son la opción más eficaz para proteger un edificio de un incendio, ya que, además de su cualidad termosensible, están diseñados para actuar en la primera etapa del desarrollo de un incendio y minimizar así el impacto en la estructura o los bienes de un espacio. En este sentido, como expertos en protección contra incendios, en este artículo abordamos todo lo que debes saber sobre los rociadores automáticos.

¿Qué es un rociador automático?

Los rociadores automáticos son un sistema de extinción de incendios y forman parte de una instalación basada en una reserva de agua de suministro y una red de tuberías. Los rociadores automáticos son los elementos terminales de esta red de suministro. 

Los rociadores automáticos o sprinklers se activan al detectar una temperatura preestablecida

Como hemos indicado anteriormente, los rociadores automáticos o sprinklers se activan al detectar una temperatura preestablecida y alcanzar un alto nivel térmico. Ante este crecimiento se abren para que el agua salga de forma automática.

¿Qué tipos de rociadores automáticos existen?

Los rociadores automáticos tienen diversos tamaños y formas en función de 2 aspectos relevantes:

  • Las necesidades del diseño de la protección contra incendios.
  • Los tiempos de respuesta.

En base a estos 2 factores, podemos distinguir:

 

  • Rociadores de sistema de tubería húmeda:

Son rociadores automáticos conectados a un sistema de tuberías con agua, de manera que en caso de activarse alguno, el agua se descarga de forma inmediata.

  • Rociadores de sistema de tubería seca:

Este tipo de rociadores están conectados a las tuberías que contienen aire o gas a presión. Al activarse cualquiera de ellos, se libera el gas que permite que se abra la válvula y dar paso al agua que espera y que fluye por la tubería.  Es necesario para su correcto funcionamiento que se instale un suministro permanente de aire o gas inerte para mantener la presión.

  • Rociadores de sistema de diluvio:

Este sistema está formado por rociadores abiertos conectados a unas tuberías que están conectadas al abastecimiento de agua a través de una válvula que se abre automáticamente con el sistema de detección de los propios rociadores.  En este sistema ocurre simultáneamente la apertura de la válvula y la descarga de agua.

  • Rociadores de sistemas de acción previa: 

Este sistema de rociadores está conectado a un sistema de tuberías de aire (que están o no bajo presión) y que se pone en marcha con un sistema de detección suplementario instalado en el mismo sitio que los rociadores.

La importancia del mantenimiento de los rociadores automáticos:

Para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento de los sistemas de protección contra incendios es muy importante cumplir con el mantenimiento correspondiente. Según el RIPCI (Reglamento de Protección Contra Incendios), aparte de las revisiones obligatorias trimestrales, semestrales y anuales, es necesario realizar la siguiente rutina:

  • Cada 10 años:

Consiste en la limpieza de la reserva de agua (depósito/s) e inspeccionarlos internamente, incluidos aquellos que estén fabricados de tejido que deberán ser cuidados. La limpieza de los depósitos usualmente requiere vaciarlos, pero podrían ser aceptables soluciones alternativas para ahorrar agua.

  • Cada 25 años:    

Las tuberías se deberán limpiar a fondo y se deberán probar hidrostáticamente a una presión igual a la presión estática máxima o 12 bar, la que sea mayor. Además, hay que inspeccionar interna y externamente al menos dos secciones de 1 metro de ramal de cada diámetro y por cada 100 rociadores.

En caso de ser sistema de tubería mojada comprobar una instalación por edificio y un 10% si existen más puestos de control.

En caso de ser tubería seca el 100%, hay que comprobar su temperatura, temperatura de funcionamiento, variación del factor K, obstáculos de pulverización, orificio y sensibilidad térmica en Nº de rociadores en función de los instalados:

  • <5.000 Inspeccionar 20 rociadores.
  • <10.000 Inspeccionar 40 rociadores.
  • <20.000 Inspeccionar 60 rociadores.
  • <30.000 Inspeccionar 80 rociadores.
  • <40.000 Inspeccionar 100 rociadores.

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