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Protección de incendios con agua nebulizada: funcionamiento y aplicaciones

Dentro de la protección contra incendios, existen numerosas soluciones basadas en el poder del agua. Es un elemento incombustible capaz de absorber el calor, extinguir las llamas y reducir la probabilidad de propagación.

Pero, aunque siempre nos vienen a la cabeza los rociadores convencionales cuando pensamos en este recurso, debemos ser conscientes de que existen otras muchas soluciones acuosas. Un ejemplo son los sistemas de protección contra incendios de agua nebulizada, una solución versátil y sumamente eficiente capaz de proteger tanto grandes instalaciones como materiales delicados.

¿Qué son realmente los sistemas contra incendios de agua nebulizada?

Estos sistemas tienen como particularidad el hecho de que dispersan el agua en partículas con un diámetro extremadamente pequeño (entre 0,2 y 1mm el agua nebulizada a baja presión, y entre 0,025 y 0,2mm el agua nebulizada de alta presión). Ese tamaño se consigue gracias a rociadores especiales, que están diseñados para descargar partículas tan mínimas que el agua parece prácticamente niebla.

Además, el agua suele salir a gran velocidad, lo que permite que las gotitas viajen a gran distancia (alcanzando incluso aquellas superficies de combustión más resguardadas del lugar de descarga y llegando a los diversos focos del fuego estén donde estén).

El tamaño de las partículas, la presión usada y su velocidad convierten a estos sistemas de agua nebulizada en una solución muy versátil y valiosa en numerosos sectores… una solución con varios beneficios a tener en cuenta, como estos:

  • Rápida respuesta debido a su activación inmediata.
  • Gran poder de actuación contra diversos fuegos de clase A, B y C (siendo capaces de extinguir incendios tanto en espacios abiertos como cerrados).
  • Respeto por el medio ambiente (ya que los sistemas de agua nebulizada son los que menos agua utilizan de todos los disponibles en el mercado).
  • Minimización de daños causados por la utilización del agua (porque, al usar gotas tan pequeñas, estos sistemas no mojan los productos que protegen y evitan la humedad de materiales valiosos).
  • Y ausencia de problemas de toxicidad (el agua utilizada es potable y no suele contar con tratamiento alguno, por lo que no es tóxico ni nocivo para las personas que trabajan alrededor).

Pero con todo esto en mente, es importante responder a una pregunta esencial:

¿Cómo funcionan en casos reales los sistemas de agua nebulizada?

Cualquier fuego necesita 3 elementos básicos para existir: el calor, el oxígeno y un material inflamable. Los sistemas de protección contra incendios por agua nebulizada son capaces de actuar en estos 3 aspectos de diferente forma:

Enfriamiento

Las pequeñas gotas de agua son capaces de evaporarse en contacto con una fuente de calor y el vapor tiene una gran capacidad calorífica (pudiendo reducir la temperatura de la instalación donde se encuentra).

Y este poder es ideal no solo para controlar el calor provocado por un incendio. También lo es para reducir las altas temperaturas de las áreas más calurosas de una instalación, incluso antes de que el fuego aparezca.

Sofocación

Es bien sabido que el oxígeno es un elemento que favorece la combustión y ayuda a la aparición o el mantenimiento de cualquier incendio. Pero el vapor provocado por las partículas de agua nebulizada es capaz de desplazar un volumen de oxígeno equivalente.

Cuando comienza un fuego y se activan los rociadores, se produce un efecto de sofocación (y se reduce el riesgo de que un incendio se mantenga y se propague por espacios adyacentes).

Atenuación

El calor radiante es uno de los fenómenos que contribuyen al mantenimiento de un incendio: con las altas temperaturas de las llamas, puede aumentar el calor en las áreas adyacentes al fuego y provocar que los materiales inflamables cercanos se vean afectados.

Pero la dispersión del agua nebulizada ayuda a crear una gran niebla en el espacio, reduciendo enormemente este fenómeno de calor radiante (y haciendo que esas áreas cercanas no sufran).

Con todo esto en mente…

¿Dónde suelen usarse más estos sistemas de protección contra incendios de agua nebulizada?

Debido a las 3 acciones que acabamos de mencionar, este tipo de sistemas permiten destinarse tanto a tareas de control de temperatura como a tareas de extinción. Y actualmente suelen usarse sobre todo en grandes superficies en las que es necesario proteger materiales o documentación valiosa.

Alguno de los lugares donde se instalan de forma más habitual rociadores de agua nebulizada son:

A. Centros de Procesos de Datos

El almacenamiento de datos es un elemento cada vez más importante para numerosas empresas e instituciones, y su seguridad se ha convertido en un pilar fundamental. El agua nebulizada permite reducir el calor y controlar posibles incendios de un centro de datos, pero sus pequeñas gotas no dañan el hardware ni los materiales que en estos centros existen.

B. Archivos, bibliotecas o museos

Aunque la información cada vez está más digitalizada, aún existen organismos que almacenan documentos en papel u objetos físicos de gran valor (como archivos históricos, bibliotecas, o centros de arte). Y los sistemas de agua nebulizada son una opción respetuosa con estos elementos de alto valor, que podrían ser dañados por el agua de los sistemas de rociadores convencionales.

C. Hospitales o centros de salud

Los hospitales o centros de salud cuentan con pacientes en situaciones difíciles, además de tener maquinaria delicada y archivos médicos en papel. Estos sistemas pueden proteger estas instalaciones, afectando lo menos posible a los que allí se hospedan y reduciendo los daños en los materiales almacenados. De esta forma, se evita lo máximo posible la desaparición de historiales médicos o el retraso de operaciones y pruebas necesarias.

D. Naves industriales o logísticos

Muchas plataformas industriales o logísticas cuentan con puntos delicados:

Por un lado, pueden tener áreas con altas temperaturas que sufren, por ejemplo, el sobrecalentamiento de maquinaria o donde se producen productos con alta carga térmica.
Por otro lado, pueden contar con maquinaria o materiales almacenados muy delicados que pueden estropearse en directo contacto con el agua (y cuyo reemplazo supone un elevado coste y numerosos retrasos no deseados en la producción).

En estos casos, los sistemas de agua nebulizada ayudarán a controlar la temperatura sin realizar daños en el entorno: un sensor puede notar el aumento de calor en cualquier momento y activar los rociadores para enfriar el lugar (protegiendo lo almacenado).

Pero a pesar de que estos sectores suelen ser los más comunes, la protección contra incendios con agua nebulizada comienza a usarse también en otras muchas instalaciones como hoteles, edificios históricos, oficinas o túneles. Solo es importante recordar que antes de instalar esta solución, es fundamental analizar cada caso concreto.

Hay que tener en cuenta que el estudio pormenorizado de cada riesgo a proteger es lo que permite crear una estrategia personalizada y elegir el sistema de protección más adecuado, que podrá complementar al resto de sistemas necesarios y generar sinergias de seguridad.

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